lunes 22 de junio de 2009

Un trozo de Piedra de Sol de Octavio Paz

Asfalto 3 Nueva York, 2004 Copyright:Mariauxilio Ballinas
Asfalto 2 Nueva York, 2004 Copyright:Mariauxilio Ballinas

Asfalto 1 Nueva York, 2004 Copyright:Mariauxilio Ballinas
de la serie Calle 43

"a la salida de mi frente busco.
busco sin encontrar, busco un instante,
un rostro de relámpago y tormenta
corriendo entre los árboles nocturnos,
rostro de lluvia en un jardín a oscuras,
agua tenaz que fluye a mi costado,

busco sin encontrar, escribo a solas,
no hay nadie, cae el día, cae el año,
caigo con el instante, caigo a fondo,
invisible camino sobre espejos
que repiten mi imagen destrozada,
piso dias, instantes caminados,
piso los pensamientos de mi sombra,
piso mi sombra en busca de un instante,
busco una fecha viva como un pájaro,
busco el sol de las cinco de la tarde"
Octavio Paz "La Estación Violenta"
Letras Mexicanas FCE



domingo 7 de junio de 2009

Tiene razón don Giovanni lo del amor como castigo

AMOR

Giovanni Papini

La mujer ve en el hombre aquél que debe dominarla, al enemigo. El hombre ve en ella a quien querría dominarlo, a la enemiga. Entre ellos se miran como el animal no capturado y el cazador no victorioso. Los dos derrotados están siempre a punto de odiarse. La forma más célebre de este odio se llama amor.
El amor es una guerra diferente de todas: el abrazo no es sino la tentativa de suprimir a uno de los antagonistas, El varón en el acto de conquistar es un vagabundo atraído mediante perpetuas emboscadas para hacerlo prisionero. La esencia del amor consiste en querer reducir a dos seres a la unidad: uno u otro debería ser anulado pero ninguno de los dos quiere ser destruido y cada uno intenta destruir. Las dos voluntades idénticas pero contrarias, se consumen en una lucha dolorosa interrumpida por breves armisticios de felicidad.
Ya en su origen carnal el amor es presentimiento de muerte: el oscuro impulso de crear un ser nuevo destinado a tomar nuestro puesto el día del fin. El acoplamiento se asemeja a un asesinato y termina en una agonía. Más fuerte es el deseo, más el abrazo carnal se parece a la asfixia, y cuando los besos no bastan para obtener la imposible unidad los dos se muerden como si quisieran arrancar la carne del enemigo e incorporársela para fundirse al fin, gracias a una amorosa antropofagia. El macho penetra a la hembra como una espada en una vieja herida, y el vientre de la virgen mana sangre. El término del deseo es un doble agonizar, y el supremo espasmo se parece al de la muerte con gemidos y estertores. Pero los moribundos, al resucitar, están otra vez divididos en dos cuerpos, en dos almas solos como antes, más alejados que antes. La tristeza casi rencorosa del hombre después de la cópula nace al descubrir esa soledad invencible.
El amor en sus formas extremas es hambre de unidad. Busca la reducción de dos criaturas a una sola carne con un solo espíritu y no logra siquiera dos cuerpos con una sola alma. Las más desesperadas voluptuosidades consumen a los dos cuerpos pero no anulan la eterna separación: cada corazón, después de todos los vuelos de la fuga, está más solitario que antes.
Entre las causas del amor, una es la soledad; y el amor nos deja todavía más solos. Su promesa de comunión perfecta nos consolaba con la esperanza, pero la prueba nos despoja también de la esperanza. Cada uno de los amantes sólo puede amarse a sí mismo, a lo sumo, ama en el otro algo de sí mismo. Es un trueque mágico de sueños. La mujer, débil, le transfiere al hombre su anhelo de heroísmo, el hombre impuro, irradia en la mujer su ansia de inocencia. Cada uno ama en el otro un retrato pintado por la propia fantasía. Pone en el amado lo que en sí mismo es deseo, veleidad. Un manto imperial drapeado sobre un enano ruin, o un manto de Virgen sobre una mujerzuela fácil de comprar. Y no aprenden: caen. Al final la experiencia descubre que el fantasma imaginario no tiene nada que ver con la persona concreta. Y cada fantaseador se vuelve a encontrar solo, hurgando en las cenizas de las llamaradas inútiles, después de haberle resistido a la verdad años y años, esa verdad que tratamos en lo posible de no ver, por vergüenza.
En otros es más fuerte el instinto de la propiedad tener cerca a una criatura que depende de nosotros, que es toda nuestra, que nos debe todos los bocados de su pan, todos los placeres de su cuerpo, todos los pensamientos de su alma, La hipocresía, que por mitades participa de los amores felices, convalida exteriormente la felicidad del poseedor. Pero pasado el furor de los primeros tiempos, el poseído, ya seguro de su poder, amengua el calor de su representación y su dueño descubre poco a poco que la obediencia es ficticia y la subordinación ilusoria: el alma del esclavo está ocupada por impulsos no confesados, por inquietantes abismos donde nadie ha llegado a fondo con su mirada. El posee un cuerpo y no conoce sus secretos, imagina poseer un alma y solo tiene su fingida fachada. Y si llega un día en que deveras quiere disponer del otro como de algo suyo, advierte que no se posee siquiera a sí mismo. Tiene ante él un friso de costumbres, una mecánica de gestos, y nada más: la verdadera sustancia se le escapa antes de haberla sorprendido; además nunca fue suya y ahora está más pobre y más solo que antes.
La esencia del amor y su grandeza reside en querer lo imposible y en su impotencia para alcanzarlo. Imposible la unidad, imposible el consorcio, imposible la propiedad.
Entre el hombre y la mujer es imposible tanto la paz-los dos vueltos uno- como la victoria- la sumisión perfecta de uno. Queda la guerra con su inútil crueldad. Una guerra es la que rendirse es el principio del desquite y una media victoria el redoblamiento de la servidumbre, en la que gozamos con nuestras llagas y sufrimos cuando el adversario es golpeado por nuestras manos. Me han herido: con la misma arma cúrame: reside aquí la única dicha del amor, también si la cicatriz se abre bajo los balsamos. Una guerra que no se parece a ninguna donde no hay paz ni posible tregua, sino un querer saltar más allá de nuestra sombra, como los niños de Heráclito, y un querer abrazar las sombras vanas como los muertos del Dante, y un querer destruirnos a nosotros mismos en el otro, y un desear la muerte para vivir una vida más hermosa. Extraña guerra en la que los mordiscos son besos más profundos, el abrazo casi estrangulamiento, en la que la victima triunfa en su propia sangre y el asesinato es la mayor prueba de amor, el suicidio la fidelidad suprema, y el hacer sufrir el principio y el fin de la voluptuosidad.
Porque la guerra no se lleva a cabo sólo entre los dos sino dentro de cada uno de ellos, la guerra entre el instinto de crear y el instinto de destruir, entre la fuerza que protege y la fuerza que martiriza, entre el deseo de dar felicidad al otro aunque debamos pagarla con nuestro dolor y el deseo de complacerse en el dolor de él. En toda pareja hay un verdugo y un torturado, y casi siempre el que atormenta no goza y el que es castigado es feliz. El amor está de tal manera circunscripto a lo imposible que destruye lo que quiere crear y da lo que quiere quitar.
Al igual que el absoluto, del que es sinónimo, es un antes y un después: jamás certeza del presente. Lo único soportable que tiene el amor es el deseo naciente y el recuerdo lejano. Surge del deseo y el deseo transfigura al amado y a la amada: toda la gracia, el poder, la dulzura del amor, pertenecen a este tiempo de preparación y de distancia, cuando cada uno es para el otro un misterio o un espejo para recrearse en su propia belleza. Ni bien el deseo es satisfecho, viene la tristeza, el desencanto, el remordimiento: comienza el fin. Y cuando el amor ha terminado y está lejano, y se recuerda sólo la belleza del principio, la ilusión de la victoria, el delirio de la embriaguez sexual, entonces experimentamos más gozo-pero es el gozo de la memoria que contempla nuestra sustancia. Lo mejor del amor se reduce a una angustiosa promesa de felicidad y a una añoranza dulce de la felicidad jamás gozada.
Solo el indefinido amor al amor- amor no comenzado o amor ya muerto- nos ofrece un resarcimiento del suplicio guerrero.
Y esta compensación concedida sólo a las almas lo suficientemente grandes para ser dignas de infelicidad. Y son las menos. En la mayoría el amor es juego de compartida lujuria o desviación del orgullo, o insaciada curiosidad por lo nuevo, o imitación, sugestión, simulación de buena fe.
El amor tiene sus raíces en la animalidad y su meta en lo absoluto, y no es sino una vana contorsión para liberarse de la carnalidad y convertir en verdad lo imposible. Por eso es una batalla en la que todos son vencidos, un odio que el perdón excita, un encuentro que duplica la soledad, una agonía de la que nacen nuevas vidas. Sólo quien lo acepta como castigo tiene en premio el presentimiento de un orden más elevado de amor, amor a todas las criaturas y a su supremo Principio.


Papini Giovanni,
Informe para los hombres,
Buenos Aires,
Ed. Sudamericana, 1980.

jueves 14 de mayo de 2009

Versos de Ala de Tigre de Rubén Bonifaz Nuño, mi poema favorito

Te amo, 2009. copyright:Mariauxilio Ballinas
Mi cielo, 2009. copyright:Mariauxilio Ballinas.

Tu ventana, 2009. copyright:Mariauxilio Ballinas


7

Semilla del placer, la muerte
mira, agazapada, en el instante
donde apaga su lengua roja
algún dolor que fuimos. Risa
de saber que en algo nos morimos.
que algo para siempre nos perdona.

De escombros nuestros, se encordera
el camino de la noche en andas
que para morirnos escogemos.
Y se vuelve alegre la ceniza
de envejecer, y las arrugas
el ramaje son de un tronco alegre.

Se va cayendo la sufriente
armazón del temor; inmunes,
cada vez más muertos, aprendemos;
vencida de la edad, el alma
aviva el seso y se complace
del cuerpo difunto en que recuerda.


8
Como una fruta que disuelve
contra el paladar sus alas dulces,
o como retoños de las uvas,
la noche del cantar me puebla.
Y tú, serpiente desolada,
con mi corazón te regocijas.

Oscura, amiga y a lo lejos,
la noche del cantar alumbra.
Por tus ardiente luna levantada,
prohibida de incontrastables puertas,
como racimos en la viña
inaccesibles, resplandeces.

Y en mi corazón te regocijas
como si estuvieras, y en mi lengua
habla tu olor florido y calla.
Serpiente de ojos dulces, boca
muerta, el corazón que me poblaste
como de retoños en la noche.

9

Amor, brazos tuyos recordados
donde nací. Escaleras tuyas
que bajamos a veces juntos.
Altas, viejas flamas, las paredes
de la casa a oscuras. Y nosotros.
¿en dónde quedábamos entonces?

Cortinas preñadas por el cielo
que parcelaban tus ventanas;
ciudad celeste sobre el valle:
árboles y gentes. Y nosotros,
como en el amor, junto a tus brazos
miramos inmóviles y a oscuras.

Calles a oscuras. Tus ventanas
alumbran un poco, medio ciegas.
Alguien-quién lo sabe-está contigo.
Mutilado a medias, me detengo:
alguien subio tus escaleras
y nosotros, ¿dónde envejecimos?

sábado 9 de mayo de 2009

Arenilla para María Auxilio Ballinas

Comunidad y Cultura Local
Arenilla para María Auxilio Ballinas
Arenilla
El Heraldo de Chiapas
6 de mayo de 2009

Alejandro Molinari



¿Cómo tomar la fotografía de una artista de la lente, con palabras? ¿Cómo, si el recuerdo es en sepia o en blanco y negro? Conocí a María Auxilio hace ya varios años. Fuimos compañeros, por un rato, del taller de narrativa del Rayo Macoy. De ella recuerdo su crítica certera a los textos que leíamos los aspirantes a narradores. Era como si su mirada "intelectual" nos escaneara, como si las palabras las convirtiera en muros o grietas o cielos y nos regresara una imagen. Era como si el destino nos gritara que ella sería una de las fotógrafas más importantes de Chiapas.

¿Se puede aplicar la estructura de un modelo narrativo a la hora de enfocar una imagen? No lo sé, pero, a veces, veo una fotografía de María Auxilio y escucho algunas palabras, algunas historias que desbordan el marco, el silencio del papel.

El otro día me topé con María Auxilio y la invité a este juego de palabras que hoy comparto con los lectores de El Heraldo de Chiapas.

1.- ¿Cansa el cansancio que desborda en la fotografía de un anciano sentado en un parque sin pájaros?
-El cansancio de la vida es la antesala de la muerte, hay ancianos que saborean sus últimos días con alegría de niños, el blanco y negro dramatiza nostalgia, y sin pájaros no hay paraíso.

2.- ¿Alguna vez una mirada te ha pedido auxilio?
-El retratado te pide secretamente en el fulgor de sus pupilas "saca lo mejor de mí".

3.- Juguemos a que tu apellido cambia la e por la i, ¿de qué van llenas las ballenas?

-De Jonases en espera de sus sueños, de Mobydianos deseos perseguidos, de pececitos ciegos, plancton de vida, pedacitos de Luna, la mirada de una fotógrafa a quien le gusta el mar sólo por la tarde.

4.- Un arco destensado ¿está en espera de qué?

-Un arco destensado es mi amor en reposo que espera a su arquero para apuntar.
5.- Si la relatividad del tiempo te diera elegir retratar a cuatro Marías del mundo de todos los tiempos ¿a quiénes elegirías?

-María Sabina por aquello de conocer los cantos de la tierra; María Callas por la voz del corazón; María Félix por la arrogante belleza; y cualquier María anónima por la maravilla de la vida.

6.- ¿Qué le sirve más a un fotógrafo: tener mirada de águila o de búho?

-Una pupila de asombro para descubrir lo invisible.
7.- Si una imagen dice más que mil palabras, ¿cuántas manos son necesarias para "taparle la boca" al fotógrafo?

-Con un dedo basta.

8.- Si el universo fuera el antiguo "cuarto oscuro" ¿cuál sería el líquido que "fijaría" la fotografía del instante?

-El líquido del que están compuestos los nebulosos sueños.

9.- Si tu mirada fuera un perro ¿cómo lo entrenarías para ser un perro que muerda pero que no ladre?

-Mi mirada tiene lealtad de perro.

10.- Cuentan que en el territorio de lo fantástico existe la fotografía de un mar que se desborda en el cuarto pero que no existe la del cuarto que se desborde en un mar, ¿por qué?

-Tenemos mares de llanto y en un cuarto de Luna el deseo de navegar.


(María Auxilio Ballinas es fotógrafa. Nació en La Concordia, Chiapas. Por esto, ella dice que "su ombligo flota en la laguna del silencio". Y agrega: "Es sagitario, dragón y guerrera. Le gustan las aceitunas negras, la lluvia y el blues. Atrapa imágenes porque en un sueño descubrió su vocación. Ama a los animales, los viajes y el arte. Sobrevive a base de café y para domar su desbocado espíritu practica yoga y meditación budista").

albemoto@hotmail.com

http://areni-ya.blogspot.com

miércoles 29 de abril de 2009

LUGAR

Corazón deshechable 1, Chicago 2009. foto: Mariauxilio Ballinas
Corazón deshechable 2, Chicago, 2009 , foto: C°: Mariauxilio Ballinas

HABLO DESDE EL DOLOR
ESE LUGAR OSCURO
DONDE EL CORAZÓN
RESIENTE SU DERROTA.


Mariauxilio Ballinas, Abril 2009, Chiapas

martes 28 de abril de 2009

LA VIA EQUIVOCADA

Nubes sin tí, 2008. San Cristóbal de las Casas, Chiapas México foto:Mariauxilio Ballinas
Llegando al Valle, 2007, foto:Mariauxilio Ballinas

LA VIA EQUIVOCADA
"Los poemas son historias y ventanas del alma: amores inolvidables que desdeñaron el amor, viajes que dieron nuevos ojos para mirar las cosas pero que me dejaron de sedimento una extraña y leve acritud, amistades que se hicieron del material de "para siempre" y que se quebraron como porcelana, o cristal cortado un pasado triste que embellecí a menudo con líneas proporcionales de nostalgia engañosa, el sol y el aire mediterráneos que quedaron en la escritura, la música de las palabras que a veces correspondió con la música del cuerpo y de la sangre. Exploré mi alma como pocos y sé con desconcierto que sé poco de ella..."
Te pedí unas páginas para que me explicaras tu poesía.
Tomé este fragmento para el libro.

1982




Marco Antonio Campos del libro La Ceniza en la frente (1978-1987) 72 libros del bicho Premia Editora S.A.

domingo 26 de abril de 2009

Pasos

Círculo 11, Chicago 2009 foto:Mariauxilio Ballinas

Pez ciego, Chicago 2009.foto: Mariauxilio Ballinas


Corazoncito mio, Chicago 2009 foto:Mariauxilio Ballinas



Brasas, Tuxtla Gtz.2008 foto:Mariauxilio Ballinas


-Que me sostiene? La tierra que sofoco con mi paso, el cielo que envuelve mi andar, apegada al asfalto de simulado desierto, mar suspendido en un horizonte de peces ciegos donde la ausencia pesa aún más.


-Voy a lavar mi corazón al Hudson, esa agua turbia lo sanará.


-Porque si soy rio de luz no puedo huir si tu voz no me reclama.


-Que mi dolor no te roce, que la distancia te salve, que el olvido nos diga que nada va preocuparnos.

-Solo el fuego podía purificar mi corazón de agua, solo el agua podía lavar mi corazón de fuego.




Mariauxilio Ballinas