miércoles 17 de agosto de 2011

CANTO DESTRUIDO

Canto destruido





¿En qué rayo de luz, amor ausente

tu ausencia se posó? Toda en mis ojos

brilla la desnudez de tu presencia.

Dúos de soledad dicen mis manos

llenas de ácidos fríos

y desgarrados horizontes.



Veo el otoño lleno de esperanza

como una atardecida primavera

en que una sola estrella

vive el cielo ambulante de la tarde.


Te amo, amor, y nada estoy diciendo

para llamarte. Siento

que me duelen los ojos de no llorar. Y veo

que tu ausencia me encuentra

como el cielo encendido

y una alegría triste de no usarla

como esos días en que nada ocurre

y está toda la casa

inútilmente iluminada.



En la destruida alcoba de tu ausencia

pisoteados crepúsculos reviven

sus harapos, morados de recuerdos.

En el alojamiento de tu ausencia

todo lo ocupo yo, clavando clavos

en las cuatro paredes de la ausencia.


Y este mundo cerrado

que se abre al interior de un bosque antiguo,

ve marchitarse el tiempo,

despolvorearse la luz, y mira a todos lados

sin encontrar el punto de partida.


Aunque vengas mañana

en tu ausencia de hoy perdí algún reino.


Tu cuerpo es el país de las caricias,

en donde yo, viajero desolado

-todo el itinerario de mis besos-


paso el otoño para no morirme,

sin conocer el valor de tu ausencia

como un diamante oculto en lo más triste.







CARLOS PELLICER