Yoko abandonada recien nacida, ahora en un amoroso hogar .
Tuca fue sacada a la calle y rescatada una semana santa, ahora feliz en su nuevo hogar.
Nicky vagando con sarna y apunto de morir en las ruedas de un camión, vive conmigo y es mi bebé consentida.
Lailita perdida en las calles de Tuxtla, vive llena de amor y mimos conmigo.Confesiones de una rescatadora de animales
Nací con la actitud de ayudar a cubrir sus necesidades.
Adopto nuevos miembros de mi familia sin un plan, pensamiento o selección.
He comprado alimentos para perros con mis últimos centavos.
He acariciado una cabeza con sarna con mis manos desnudas.
He abrazado a alguien mal oliente, mugroso y asustado.
Me he enamorado miles de veces y he llorado sobre un cuerpo sin vida.
Tengo animales amigos y amigos de los animales.
No uso a menudo la palabra "mascota".
Veo a los animales perdidos o vagabundos a la orilla del camino y me duele el corazón.
Llevaría conmigo a un ratoncito o me haría amiga de un buitre.
No conozco a ninguna criatura que no merezca que yo le dedique mi tiempo.
Quisiera vivir para siempre si no hay animales en el cielo.
Aunque creo finalmente que SÍ los hay.
¿Por qué Dios hará algo tan perfecto para luego dejarlo de lado?
Nosotros podemos hacer los amos de los animales, pero los animales se han superado a sí mismos; algo que la gente no ha logrado.
La guerra y los abusos me duelen, pero algún rescate en las noticias me da esperanzas por la humanidad.
Somos un ejército silencioso pero determinado, que hacemos la diferencia cada día.
No hay nada más necesario que darle calor a un huérfano.
Nada más regocijante que salvar una vida.
Ni reconocimiento más grande que verlos mejorar.
No hay alegría más grande de ver a un bebé animal jugar.
El mismo que hace algunos días estaba tan débil para comer.
Rescato animales.
Mi trabajo nunca termina.
Mi casa nunca está en silencio.
Mi billetera está siempre vacía.
Pero mi corazón está siempre lleno.
En el juego de la vida. ¡Nosotros ya hemos ganado!
Annette King.
Gracias a los rescatadores de animales que difunden este texto y sobre todo a Francisco
Núñez González de Torreón .
Núñez González de Torreón .


2 comentarios:
la neta te admiro un chingo, mujer. muy noble la labor que realizas. Felicidades y te deseo un inicio de año fenomenal!
pd. te paso un video que hice hace algunos años, sobre esto mismo, los perros de la calle. vale, un fuerte abrazo.
http://mx.youtube.com/watch?v=WgvVq5Taezo
Compañerita, yo que la visitaba para desearle lo mejor este año, y me ha dado usted un tiro en lo más profundo de la nostalgia. He tenido tres perros.
El primero llamado Colillo, nunca supe de qué raza era... no se parecía a ninguna en particular. Un día lo atropelló un camión. Lloró hasta mi abuelo.
El segundo se llamó Duque. Era tipo pastor, de color blanco con rayas como de tigre siberiano, de verdad. Las fotos están en casa de mi abuela. Y fue precisamente mi abuela, quien en su afán por matar ratas, dejó por descuido un plato con comida envenenada en el pasio trasero. El desenlace fue terrible. Le lloramos un chingo.
El tercero se llama Yago. Tuve que dejarlo, pero sé está en las mejores manos. Tengo noticias recientes de que es feliz. Y no me cabe la menor duda. Tiene su blog:
www.dormimecachetona.blogspot.com
Los tres perros enormes. ¿Y qué es lo que los une y me une a ellos?
1.- Que nos los llevaron a regalar porque no los querían. Su delito... ser perros "no deseados".
2.- Que fuímos felices juntos.
3.- Que si existe un cielo, nos encontraremos en el inmenso mar del universo.
Gracias por alborotar los fantasmas de la añoranza.
Ah... Feliz... FELIZ. No más.
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